miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Motivación o sadismo?


Como desde hace algunos años, antes de cada competencia perteneciente al ciclo olímpico, el IPD se pronunció respecto al regalo motivador en soles que entregará a aquellos deportistas que consigan una medalla para el Perú en los cercanos Juegos Odesur a realizarse en la paisa ciudad de Medellín: 20 mil para el campeón, 8 mil para el que consiga plata y 4 mil para el tercer lugar, además del innovador premio de 4 mil soles para el entrenador del pupilo que consiga el primer puesto y 72 mil, a repartir, para las voleibolistas.

Las cantidades van subiendo en función a la proximidad de los JJ.OO., es por ello que la suma ofertada se duplicó con respecto a la de los Juegos Bolivarianos pasados.

Esto tiene una doble jugada. Pues bien, al ver mayor dinero, la prensa empezará a sollozar: Oh, mayor motivación para que los deportistas traigan medallas. Esperen un ratito. Los atletas no se motivan una semana antes de las competencias y menos con promesas de dinero condicionadas a unos resultados.

En 360 días antes a un torneo, los deportistas se motivan en cada gota que sudan, cuando tienen que entrenar en ínfimas condiciones, con poco dinero, inadecuados implementos e infraestructura, poca preparación y cero promesas. Si no tienen un padrino o auspiciador están fritos. Cada uno debe pagarse como puede las competencias pertinentes para así poder conseguir las marcas requeridas para clasificar, para subir, escalar, contracorriente, para así tocarles de cerca las demagógicas promesas por parte de las autoridades, hechas frente a la tele, para que los demás griten en unísono: Motivación!

¿En serio creen que un deportista se motivará más con una tardía promesa y dinero a destiempo? Quizá sí, pero si no está a punto, ni con toda la plata del mundo, sabrá que lo logrará.

Por otro lado se encuentra esa despiadada matemática: Bolivarianos: 10 mil, Odesur: 20 mil, ¿Panamericanos: 30 mil?, sabiendo la escalada en dificultad que representa conseguir un metal de una a otra competencia. Más que una promesa, me sabe a sadismo.

Recuerden: La ayuda monetaria al deportista no debe estar condicionada a resultados cuando no existe una ayuda verídica y constante, previa, durante y después a una justa preparación. Luego de eso, podrán hacer todas las promesas que deseen. Mientras sólo será humo. Un demagógico, politizado y penoso humo.

IPD: Hagan una nueva conferencia de prensa y juren: De cada promesa que hagamos a los logros condicionados de nuestros deportistas, haremos un presupuesto, para que lo no conseguido, se reinvierta en su próxima preparación. ¡Ustedes pueden cambiar! Se los.... prometo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Un comercial....


Hace minutos terminaba el partido amistoso entre Alemania y Argentina en el Allianz Arena de Munich y pensaba: qué bonito estadio, a comparación de los nuestros, que a pesar que han mejorado, no llegan tan siquiera, sobre todo los de provincia, a conseguir el estándar de pulcritud que los estadios de países vecinos ya gozan.

Sin irnos tan lejos, y no hasta Alemania, Argentina, Brasil, Chile. ¿Por qué ellos sí y nosotros no? ¿Por qué tienen esas butaquitas tan tizas y esas bancas de suplentes quizá con climatizador? ¿Y esos luminosos paneles publicitarios giratorios, adornando un estadio lleno de orden?

Nosotros nos quedamos con esas publicidades inmóviles de aparente cartón, con coloridas y pacharacas letras cerveceras, de academias que nadie conoce y condones que nadie recomienda. Como si no existieran auspiciadores que pagan buen bille a los equipos que patrocinan para mostrar algo mejor.

Y todo esto no es porque nuestro fútbol no gane, o sea pobre. Para nada. ¿Por qué será? ¿Será acaso, una corriente vintage de aquella publicidad de los ochentas que mostraba Trampolín a la Fama, detrás de la siempre recordada gringa Inga? Ya no estamos para eso.